Han pasado cuatro meses desde que me fui a USA. Cuatro meses en que la vida me ha enseñado muchas cosas, tales como el valor de la experiencia, la dedicación al trabajo, la exigencia laboral recompensada, la familia como principal soporte de nuestra vida.
Este último punto es quizá el más importante para mí. En estos momentos me encuentro en mi departamento de Viña del Mar, pasando dos semanas de vacaciones con mi familia. Mi esposa y mis hijos. Ellos son el tesoro más grande que Dios me ha dado. En ellos reencontré mi alegría. En ellos recuperé el optimismo. En ellos encontré el amor que necesitamos para poder efectuar las cosas de la vida en armonía y con la fuerza necesaria para enfrentar los problemas diarios.
Cuatro meses pasaron como cuatro años para nosotros. Mis hijos en ocasiones se deprimieron, al igual que mi esposa y yo. Las conversaciones telefónicas, diarias, servían para mantener ese contacto necesario que humaniza el espíritu. Pero no son suficientes.
Desde que llegué, el 25 de Diciembre, la vida la veo mejor, pues siento ese apego que mi corazón requería en USA.
Las cosas no son fáciles cuando la vida se enfrenta solitariamente. Requerimos del cariño y de la mano amorosa de la familia. Dios ayuda enormemente a enfrentar esa soledad.
Les deseo a todos lo mejor de lo mejor, de todo corazón. Les deseo que nunca se separen de sus familias, que enfrenten la vida unidos, que encaren los problemas juntos. Que los desafíos que aparecen en este duro camino, sean resueltos en conjunto con sus familias.
Y que Dios los acompañe.
Sinceramente
Christian Román C.
bienvenido amigo
ReplyDeletedisfruta tu gente,
presley